China y Latinoamérica: Relación comercial actual

La actual controversia y guerra arancelaria entre China y Estados Unidos ha encendido los radares en los países latinoamericanos por la consecuencia que ésto puede tener en el mercado internacional.

Es un momento de miedos y oportunidades, ya que la guerra comercial entre ambos países
puede causar una baja de precios masivos por un excedente de productos chinos disponibles, y
en particular con productos que podrían ser sustitutos a productos fabricados en Latinoamérica
que China exportaba anteriormente hacia Estados Unidos. ¿Por qué? Los Estados Unidos han
incrementado los aranceles hacia productos chinos incrementando así un 25% sobre lo asignado
hasta el 2018.

Todo esto pareciera ser que es resultado de las políticas internalistas de Donald Trump que ha
dejado espacio de maniobrar a China en sus relaciones comerciales y bilaterales con los países
latinoamericanos. Estados Unidos está decidido a parar a China en su expansión económica y de
influencia en el mundo y pareciera que el comercio vuelve a estar sujeto más a un juego de
política y geoestrategia mundial que a un verdadero libre mercado.

China se ha convertido en el segundo socio comercial para Latinoamérica, después de Estados
Unidos. El comercio entre China y Latinoamérica ha crecido 18 veces desde el año 2000 y hoy en
dia ya hace un total de 23 billones de dólares en superávit. Solo en el 2018 las exportaciones de
productos latinoamericanos hacia China subieron un 20%. Los países de de Sudamérica como
Brasil, Argentina, Chile y Perú tienen a China como principal socio comercial, los paises de
Centroamerica y Mexico, por su cercanía dependen todavía de Estados Unidos, pero China ya
tiene una parte importante del balance comercial.

La controversia sino-estadounidense es también trae oportunidades para Latinoamérica, que
sigue siendo exportador de materia prima. De lo que exportamos hacia China, el 90% de las
exportaciones son materia prima. Minerales como el cobre o el hierro junto con el petróleo
crudo y la soya componen este porcentaje. Granos, carne y comida componen el otro 10%. En
cambio, la manufactura china sigue siendo lo que más exporta China hacia nuestros países.

Las oportunidades radican en buscar nuevas áreas para poder atraer y aumentar el comercio con
China. Países como México y Brasil, podrían ser sustitutos como proveedores de productos
terminados que China obtenía anteriormente de Estados Unidos. Es indispensable que
Latinoamérica luche por proveedor productos con valor agregado para entrar en el mercado
chino. Áreas como la innovación y energía renovable son nichos en donde latinoamérica puede
explotar el expertise Chino, que paró de ser únicamente la fábrica del mundo y ya es un
estandarte en tecnología. Chile por ejemplo, se ha vuelto en el tercer exportador de vino hacia
China únicamente después de Australia y Francia y también el 80% de sus exportaciones de
cereza también van hacia China, teniendo ya el 70% del mercado.

Es innegable que la influencia china en la región tiene sólidas estructuras, en Nicaragua y en
Venezuela, países con regímenes políticos resistentes al imperialismo estadounidense han
encontrado en China y en otras potencias como Rusia, el apoyo político, económico y militar
que requieren para mantenerse en el poder.
Latinoamérica debe de buscar que la inversión china no sea únicamente para la explotación de
nuestros recursos naturales, se debe de poner atención en el impacto a mediano y largo plazo
en particular con el medio ambiente.